Para inversores: tres carteras para llegar a las PASO (¿y luego qué?)

Por Juan Pablo Marino

jmarino@ambito.com.ar

Mientras las bajas temperaturas se extienden a lo largo y a lo ancho del país, en el mercado local se da exactamente la antítesis y desde hace más de dos meses reina el “veranito” cambiario y financiero. El riesgo país acumula una caída de un 22%, y ya se ubica por debajo de los 800 puntos tras tocar su máximo en la era Macri -a principios de junio-; las acciones alcanzaron su mayor rally alcista en casi dos décadas el mes pasado; las tasas de interés bajaron a menos del 60% anual (luego de superar el 74% hace unos meses); y el dólar cayó $ 4 desde su mayor valor nominal histórico ($ 46,90, a fines de abril).

Entre las causas de estos guarismos podemos destacar el giro radical que dio la Fed, al dar señales de una relajación de su política monetaria, algo que se extendió a otros bancos centrales del mundo (con tasas cercanas a cero e incluso rendimientos negativos en los tramos cortos), lo que terminó por revertir el flujo de capitales hacia países emergentes. A su vez, hicieron su aporte los signos de distensión en la guerra comercial entre China y EEUU, y el nuevo acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Un primer llamado de atención para lo que viene en los mercados internacionales: “Va a ser muy difícil que la performance de la primera mitad del año se repita, al tiempo que la desaceleración global no está enteramente descontada en las valuaciones de los activos”, creen desde Consultatio.

Volviendo a las causas de este “veranito financiero”, fue clave si dudas, en el ámbito local, la autorización del FMI a fines de abril para que el Banco Central pueda intervenir sin discreción en el mercado de cambios. Desde ese momento se despejó el riesgo de una espiralización del tipo de cambio, dado el inminente período electoral. “El acuerdo firmado con el FMI era tan restrictivo en el uso de reservas que nos ponía en un escenario de tipo de cambio libre justo en los meses en que podía haber picos de demanda de dólares y terminar en una dinámica de fuerte caída de la demanda de pesos”, recuerda Rafael Di Giorno, director de Proficio Investment. Otros factores fueron los mejores números en las encuestas para el oficialismo, y algunos datos levemente positivos de la economía real, que confirmarían un piso de la compleja recesión.

Pero ahora, a exactamente 33 días para las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), se plantean algunos interrogantes con relación la continuidad de este escenario financiero benévolo para las aspiraciones del oficialismo a una reelección.

La pax cambiaria, clave para la campaña oficialista, por ahora se mantiene, pero ¿cuánto más durará? “Creemos que la combinación de los precios actuales y el tiempo que resta para las PASO nos lleva a comenzar a plantear la estrategia de retirada, al menos temporal. Es decir, consideramos que es tiempo de comenzar a trazar la estrategia de reducción del riesgo recortando la exposición a los activos argentinos”, avizoran desde Delphos Investment.

Está claro que el resultado de las PASO podría generar algo de ruido en el corto plazo. De ello depende el análisis minucioso de la diferencia de puntos porcentuales entre las dos principales fórmulas (Macri-Pichetto, y Fernández-Fernández).

Hoy la única certeza es que existe una gran incertidumbre con relación al resultado electoral de agosto. La divergencia entre las distintas encuestas es muy grande, pero la historia indica que tienen a coincidir a medida que se aproxima la fecha de las elecciones.

“Si se da un resultado no del todo favorable para el oficialismo, y se traduce en correcciones de precios, entonces podrían aparecer oportunidades posteriores”, entienden en Delphos.

Ahora bien, el gran problema, y que genera una grieta en el mercado, es el “timing”: ¿En qué plazo de tiempo que resta hacia las primarias debería ser ejecutada aquella estrategia de recorte de posiciones de riesgo? ¿Ahora mismo, es decir cuatro semanas antes; en los siete días previos; o solo una jornada antes? Una disyuntiva similar aparece entre aquellos que consideran aumenta las posiciones en activos argentinos ante la expectativa de una buena performance del frente “Juntos por el cambio”.

En este escenario, por ahora incierto en términos generales, aunque con algunas certezas que no teníamos meses atrás, tres especialistas del mercado configuraron en exclusiva para Ámbito tres carteras de inversión con diferentes perfiles de riesgo para, al menos, llegar a las PASO.

CARTERA CONSERVADORA

Para aquellos inversores que quieren obtener rentabilidad, pero con la tranquilidad de evitar grandes sobresaltos en su patrimonio, Diego Demarchi, Gerente Wealth Management en Balanz, propone una cartera conformada en un 70% por activos dolarizados, y en un 30% por instrumentos en pesos.

“El view de Balanz es que hoy el mercado está ‘priceando’ un 70% de posibilidades a favor de la fórmula Macri-Pichetto versus un 30% para Fernández-Fernández en los próximos comicios”, afirma. Teniendo en cuenta esto, sugiere un 40% posicionado en el Fondo Balanz Sudamericano en dólares “para evitar el impacto del riesgo político local frente a las elecciones ya que el total de los instrumentos que componen este fondo son bonos ‘siberanks’ de Chile, Brasil y EEUU de corta duración”. Luego, recomienda un 30% en Letes a septiembre de 2019, apuntando un “buen rendimiento en dólares con vencimiento previo a la contienda electoral de octubre”. Otro 20% lo destina al bono TJ20 (Bopomo), buscando aprovechar “las altas tasas de política monetaria (Leliq) que se mantendrán positivas en términos reales”. Para el 10% final, aconseja bonos corporativos como los de YPF o de Cresud, con el objetivo de “diversificar el riesgo invirtiendo en empresas de gran calidad crediticia”.

La cartera configurada por Demarchi ofrece liquidez y una marcada previsibilidad, buscando vencimientos de corto plazo. Por otro lado, también permite al inversor, sin importar la fórmula presidencial que gane, ser flexible. “Si gana el oficialismo, esta cartera ofrece la liquidez necesaria para reposicionarse rápidamente tanto en bonos como en acciones de manera más agresiva y así aprovechar el upside que tendría el mercado en caso de una reelección de la fórmula Macri/Pichetto”, remarca el analista, mientras que en el caso de que triunfe la fórmula Fernández-Fernández, “el inversor está diversificado en un 70% en dólares y además cuenta con un buen colchón de tasa en pesos (TJ20)”.

CARTERA MODERADA

Bajo la premisa de dar un paso más algo más alto en la “escalera” del riesgo, Rafael Di Giorno propone un portafolio con un 40% en Letes de corto plazo, que hoy rinden un 4,5% anual en dólares, y con un 25% en Lecaps, que a septiembre 2019 dan un retorno de 45% anual.

Busca además una apuesta en la parte larga de la curva de bonos con el DICA, rindiendo al 13,5%, dónde ubicaría el 15% del total de la cartera.

El director de Proficio apunta el 20% restante hacia el segmento de renta variable. Nombra puntualmente tres acciones, que hoy le parecen atractivas: Petrobras, Pampa Energía y Siderar.

La primera “permite diversificar a Brasil y apostar por una recuperación de su economía si se aprueba la reforma previsional. La segunda “viene de una buena semana luego de emitir deuda en mercados internacionales a tasas de un dígito, que son muy lógicas comparadas con el soberano; además la empresa recompró papeles a precios inferiores a los actuales y hoy es también un jugador en Vaca Muerta. Dado que tiene tarifas congeladas hasta fin de año, la estabilidad del tipo de cambio la favorece ya que le permite repagar deuda y afrontar inversiones, ambas nominadas en dólares”. Por último, seleccionó a la siderúrgica del grupo Techint debido a que “la industria metalmecánica se vio beneficiada con las políticas de aliento al consumo, como ´Ahora 12´ (revivió la línea blanca), o los planes de descuento para autos”. Siderar también se ve favorecida por el auge de Vaca Muerta, gran demandante de acero, recordó Di Giorno.

CARTERA AGRESIVA

Para aquellos que no le temen al riesgo, Sergio Morales, presidente del Centro Latinoamericano de Inversiones (CELAI), configura un portafolio constituido por: 50% en Lecaps, 20% en bonos en dólares de la parte larga de la curva, y el restante 30% en acciones.

Para el experto, se puede continuar con la estrategia de carry trade (dolarizar la tasa en pesos) con posicionamiento en un 50% de la cartera en Fondos Comunes de Inversión (FCI) de LECAPs, “con posibilidad de cierre frente resultado adverso las PASO en agosto”.

Por otro lado, sugiere un 20% de bonos largos en dólares, como el bono centenario (AC17), por la “probabilidad de suba de precio ante una eventual compresión del riesgo país”.

Y para el último 30%, Morales destaca algunos activos de renta variable, como los FCIs con participación en acciones argentinas (por ejemplo, BALANZ Acciones), o acciones del segmento energético, como Edenor y Transener. Estas empresas, según el presidente de CELAI, “cotizan muy por debajo de su valor intrínseco por estar sobrecastigadas: la primera, por el diferimiento de tarifas; y la segunda, por la responsabilidad que se le atribuye del ´apagón´ acontecido hace unas semanas”. El especialista recordó que el horizonte de inversión de “una cartera agresiva suele ser el largo plazo (5 años), con la posibilidad de disminuir la volatilidad, con operaciones de trading de corto plazo”.

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